La Pasión en Jerez

cinco_llagas Hermandad y Cofradía de Nazarenos de las Sagradas Cinco Llagas de Cristo, Nuestro Padre Jesús de la Vía- Crucis y María Santísima de la Esperanza

Sede canónica:

Iglesia Conventual de San Francisco. La fundación del Convento de San Francisco, que se sitúa extramuros de la ciudad y que lindaba con la Plaza del Arenal data de los tiempos de la Conquista de Jerez por Alfonso X el Sabio en 1264. Debió ser enorme, su compás o patio delante de la Iglesia llegaba hasta la plaza del Arenal y la residencia o celdas de los frailes era lo que hoy es el Mercado Central de Abastos. Durante los siglos XV y XVI se construyeron capillas a ambos lados de la nave de la Iglesia e incluso en el compás. Fue centro de una gran devoción en Jerez. La corriente concepcionista que se había desarrollado durante los siglos XV y XVI, llevó a su mayor desarrollo con el llamado voto de sangre a iniciativa del caballero veinticuatro Lorenzo de Villavicencio el 8 de diciembre de 1617, en el convento de San Francisco.

La iglesia actual fue bendecida en 1787 cuya construcción fue consecuencia de la ruina en que quedó la anterior. En el año 1771 se derrumbó el arco toral y parte de la bóveda de la nave principal. El templo que hoy conocemos fue construido entre 1771 y 1787, de estilo barroco, realizada la obra por el arquitecto Juan Díaz de la Guerra. La torre y la fachada tienen rasgos de la construcción anterior. La portada rematada con la hornacina y una imagen de San Francisco es parte del nuevo templo. Concluyeron las obras en 1787, siendo bendecidas el dia 27 de mayo de ese año.

El templo tiene planta de salón, de tres naves, separadas por pilares. La central, sensiblemente mas alta se cubre por una bóveda de cañón, con lunetos. Los arcos fajones y las largas molduras, determinan una caprichosa decoración. Como es frecuente en las iglesias conventuales, tiene tribunas con balcones sobre las naves laterales, que se cubren con bóvedas de arista. En las naves laterales se abren diversas capillas. En algunas de ellas puede apreciarse restos del antiguo esplendor del templo.

A los pies del templo, en el lado del Evangelio, se alza la torre que es del edificio anterior, rematada en una modesta espadaña de cantería, de un vano, coronada por un frontón triangular. La portada de la iglesia es de líneas muy clásicas. Está flanqueada por columnas pareadas de orden jonico, con guirnaldas entre volutas. Se remata con un ático que alberga en una hornacina la imagen del santo titular.

En el interior, destacan la gran bóveda con lunetos, la entrada a la torre, de estilo plateresco, la capilla del Voto, de mediados del siglo XVI y el retablo mayor de principios del siglo XVIII, muy semejante al retablo mayor del convento de Santo Domingo.

Existen motivos históricos como la lápida mandada poner por Isabel la Católica sobre la tumba de doña Blanca de Borbón, esposa de Pedro el Cruel. También dos laudes de excepcional importancia que representan a Juan de Suazo y a su esposa doña Florentina Ponce de León. Están consideradas estas laudes, como las primeras obras italianas de marmol existentes en Andalucía.

En el año 1885 el convento fue derribado quedando solo la Iglesia. Se gesta entonces la idea de ubicar allí un mercado público. El edificio del mercado se construye entre 1873 y 1885, año en el que se inauguró el actual Mercado Central de Abastos.

Referencia histórica:

Los comienzos de esta señera corporación nazarena principian con la causal salida en rogativas de unos jóvenes celosos de Dios desde una castiza calle de casco antiguo de la ciudad de Jerez de la Frontera denominada ya por entonces Carpintería. El motivo y la motivación de semejante procesión de disciplinantes respondían a la asfixiante sequía y también las malas cosechas que asolaba y azolaba a tan Muy Noble y Muy Leal Ciudad allá por el año 1.561. Estas penitenciales manifestaciones de Fe se prorrogan a lo largo y ancho de nueve días. Un buen número de estos disciplinantes eran niños que acompañaban a insignes caballeros de la localidad. Maridaje significativo a tenor del hieratismo patente en dicho primer esbozo penitencial. Al finalizar teles manifestaciones de público fervor, nimbadas a no dudarlo de piedad y devoción, trataron con el Reverendo Padre Guardián Fray Luis de Horozco del Convento de San Francisco el beneplácito de una Cofradía de disciplina. El Reverendo solicitó pareceres al resto de frailes y seguidamente y sin ningún tipo de trabas ni cortapisas dieron la conformidad. Se les concedió a los inminentes cofrades la Capilla de los Mártires que, posteriormente, se denominó de Santa María de la Esperanza.

El Reverendo Padre Provincial y el Reverendo Padre Comisario refrendaron y aprobaron así dicha concesión el 31 de marzo de 1.561. La corporación queda denominada como Muy Antigua Cofradía de Las Llagas. Veinticinco días después de la fundación se celebró el primer Cabildo con más de doscientos hermanos en el transcurso del cual se designó una comisión para que revisara las Reglas redactadas por don García Dávila, que tenía el titulo de administrador de la Cofradía, siendo Hermano Mayores Francisco Martín Palomino y Juan López con su correspondiente Junta de Gobierno. Las Reglas tardaron cinco años en ser aprobadas.

La Cofradía era ante todo y sobre todo una hermandad de penitencia y de Semana Santa, limpia y netamente. No es la hospitalidad en alguna de sus formas o cualquier otra obra de misericordia la que motiva su fundación sino la devoción a las Cinco Llagas de nuestro Señor y su Sangre. Tenía la Hermandad, además de su devoción natural a las Cinco Llagas de Cristo, el doble carácter a la devoción eucarística y mariana. Su fiesta principal será el domingo infraoctavo del Corpus y, en esa puntual jornada, efectuaba una procesión por las calles colindantes al Convento de San Francisco (calle Larga y Lancería), hasta la vuelta al cenobio franciscano. Su segunda festividad se fechaba en la del dieciocho de diciembre, festividad de la María Santísima de la Esperanza, donde se ordena procesión con la imagen de la Virgen.
La última procesión del año era la del Jueves Santo: existen rigurosos datos fidedignos en este sentido a propósito de que la Hermandad sacaba un calvario representando la Sagrada Lanzada de Cristo. Con Crucificado y Longinos. El capítulo 19º de las antiguas Reglas especifica que la procesión de penitencia deberá hacerse el Jueves Santo alrededor de las diez de la noche. Sin embargo, una hora antes de las diez se ha debido reunir ya la cofradía para comenzar, delante del Crucificado, los penitentes a disciplinarse. La túnica de la Hermandad era blanca y el itinerario se prefijaba indistintamente cada año siendo de obligado cumplimiento la presencia en la Colegial de la ciudad. También procesionaba, junto al Crucificado, una imagen de la Virgen de la Esperanza. En 1.771 la Hermandad ha de ubicarse en el histórico templo de San Juan de los Caballeros por deterioro y mal estado del Convento de San Francisco. No existen documentos concluyentes de la extinción de la Hermandad pero parece probable que no volviese ya a su lugar de origen. A finales del siglo XIX no consta en la nómina de Hermandades de la Semana Santa jerezana.

El 2 de Junio de 1.939 un grupo de fieles jerezanos, siendo guardián entonces del Convento franciscano el P. Bernardino Puig Salas, se dirigió al Cardenal Segura y Sáenz y le presentó un proyecto de Reglas para la reconstitución de la antigua Hermandad de las Cinco Llagas. Pero en lugar del antiguo paso de la Lanzada, que llevaba la Cofradía antigua, eligieron a un Nazareno camino en su vía crucis al monte Gólgota. El advocación de la Virgen sería idéntica a la de la cofradía extinguida: Esperanza. El Cardenal Segura aprobó las Reglas el 21 diciembre de aquel año y la cofradía hizo su primera salida procesional el año 1.941.

No sólo desde esta reorganización, sino desde que se fundó originariamente allá por 1.561 la Hermandad de las Cinco Llagas ha procurado guardar cuidadosamente el inapreciable tesoro de la fe católica y de caridad de sus fundadores, acrecentándolo y enriqueciéndolo para así trasmitirlo a las sucesivas generaciones. Asimismo ha mantenido impecablemente su férrea fidelidad a la austeridad y penitencia que le son propias, y en la Madrugada del Viernes Santo constituye un auténtico distingo de fervor que se enjoya con el verdadero buen gusto de sus magníficos pasos. Así se ha hecho acreedora, hoy día, al respeto y consideración de las gentes, ante las que continúa explicando, con anual lección de auténtica penitencia, cuan grande, profundo y sincero es el sentido religioso de la Semana Santa Jerezana.

Iconografía:

Jesús con la Cruz a cuestas camino del Calvario.

Imaginería:

  • Nuestro Padre Jesús dela Vía-Crucis:

    La talla de vestir de Nuestro Padre Jesús de la Vía Crucis fué obra del imaginero valenciano afincado en Jerez don Ramón Chaveli Carreres en 1940 (fue encargada el 14 de abril de 1940), y acertó a interpretar genialmente el profundo significado teológico de la advocación.

    La imagen fue bendecida el 14 de agosto de 1940 en el Convento de San Francisco, actuando en la ceremonia el Guardian del Convento de San Francisco y Director Espiritual de la Hermandad, Fray Bernardino Puig Sala. Su precio ascendió a 1.500 pesetas, siendo pagada en dos veces y entregándose a cuenta el 11 de marzo 1.000 pesetas. A este precio hay que sumar 500 pesetas de la cruz de salida.

    La talla mide 1,80 metros de altura y esta realizada en madera de pino. Chaveli se inspiró en la magnifica escultura, obra de Juan Martinez Montañes de Nuestro Padre Jesus de la Pasión de Sevilla, como dice el documento que posee la imagen en su interior. La imagen esta firmada en la parte trasera superior derecha del sudario: "R.Chaveli,1940". Procesionó por primera vez en la Semana Santa de 1941.

  • María Santísima de la Esperanza:

    Es una imagen sin catalogar, que proviene de la capital hispalense, podría pertenecer al círculo de Astorga, caracterizada  por una representación de la Virgen bastante joven, y bien podría ser del primer cuarto del siglo XIX. Fue adquirida en 1951 y donada a la Hermandad por el entonces mayordomo José Soto Ruiz, siendo bendecida el 15 de diciembre de ese año de 1951, en acto privado por el entonces guardían del Convento de San Francisco, R.P.Benito Añíbarro, y en presencia del comprador y de los hermanos refundadores Manuel Martínez Arce y José Gómez Morales.

    Fue restaurada en noviembre de 1983 por José Guerra Carretero.
Paso de misterio:

El paso de Nuestro Padre Jesús de la Vía-Crucis es de estilo neobarroco, de madera tallada y dorada, fue realizado por José Ovando Merino comenzándolo la talla en mayo de 1950 y terminando el tallaje dos años después. Ese mismo año fué su estreno procesional. El dorado del mismo se acabó en 1954, teniendo que importar el oro para el dorado del mismo de Inglaterra, debido a las carestías existentesen nuestro país tras la guerra civil. El dorado se realizó con monedas de oro procedente de Méjico, donde se recupera la tarea de los "batihojas", los batidores de oro, que machacaban las monedas hasta convertirlas en finísimas láminas. Estas monedas las donó Enrique Fernández de Bobadilla y Gonzáez Abreu.

Es un paso característico del momento de su realización: la canastilla empieza a ondularse o quiere hacerlo y la composición que es contínua queda interrumpida por grandes cartelas que ostentan sendos medallones cada una. Estas cartelas que figuran en la canastilla representan las 14 estaciones del Vía Crucis, advocación del Titular de la Hermandad. Los respiraderos se desarrollan paralelos a la parihuela, y en la parte inferior se quiebra en miles de curvas pequeñas, y todas juntas dibujan grandes olas de oro sobre el morado de los faldones. La canastilla queda rematada por una crestería muy calada: son los penachos  que aparecen entre las últimas volutas de las cartelas. Resulta bello y original, el césped natural con que se adorna.

La iluminación se realiza con cuatro faroles de madera tallada, de original diseño, de cuatro caras, colocado en las esquinas con cuatro velas cada uno y terminación en imperiales. En 1994 se les quitaron los dos candelabros con tres tulipas cada uno que flanqueban la mediana del paso. En el 2001 se llevó a cabo la restauración de los candelabros centrales del paso del Señor, por Adela Toro Píriz. Las dimensiones de sus andas son de 214 cms. de ancho por 417 de largo y 149 de alto.

Paso de palio:

La orfebrería del paso de María Santísima de la Esperanza la ejecutó toda ella Manuel Seco Velasco. Está cuidada hasta el más mínimo detalle y dotada de numerosos aspectos de originalidad. Los varales fueron estrenados en el año 1965.

Las bases de los mismos son cuadradas y se decoran con cabujones verdes, rodeados por lambrequines dorados; los cabujones hacen juego con los de los respiraderos. La terminación de las bases es de perillas y roleos, también dorados, de donde arrancan los tubos. Estos están completamente repujados y unidos por macollas enriquecidas con unos roleos muy elaborados. La candelería, de plata cofradiera, de estilo barroco, se comenzó en 1965 y se terminó en 1973, con un total de 82 candeleros. Entre los años 2001 a 2003, se procedió a la restauración y plateado de la misma por Miguel Ángel Camas. Acompaña a la candelería un juego de 18 jarras en orfebrería (10 pequeñas, 4 medianas y 4 grandes). Los candelabros de cola, realizados en plata repujada tienen 14 puntos de luz cada uno con sus correspondientes guardabrisas. Estos fueron restaurados y plateados de nuevo en el año 2003 y vueltos a restaurar en el 2006 por Antonio Garcia Falla.

Los bordados del paso se realizaron íntegramente en los talleres de José Guillermo Carrasquilla Perea y Encarnación Perez Guisado, Viuda de Carrasquilla, según proyecto de Guillermo Carrasquilla, padre y marido de ambos. Los respiraderos son de malla de oro bordada con hilos del mismo material y remate de fleco de pasamanería, con unos mensulones de orfebrería, repujada, plateada y dorada entre los diversos tramos que dividen estos respiraderos. Los paños de cada costado son diferentes y tienen una colección de flores y floreros de oro.

Los respiraderos fueron estrenados en 1953. Los anteriores, realizados por el orfebre Manuel Rodríguez Pérez llevaban unas hornacinas con grupos policromados: La Asunción, los Desposorios de la Virgen, etc... y sobre todo unas imágenes, en los ángulos, que eran los fundadores de órdenes monásticas. Estas imágenes y grupos las realizó el imaginero Tomás Chaveli y se conservan en la Casa de Hermandad. El palio se terminó de bordar en 1959 está realizado en rico terciopelo de Lyon, en tono rojo geranio, con un dibujo menudo y profuso, tan característico del taller de Carrasquilla, y es de estilo sevillano: la Inmaculada, tallada en madera de cedro estofada y policromada (obra de Sebastián Santos Rojas), ocupa el centro del techo del palio. Los faldones son de terciopelo color rojo, sin bordar.

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